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Una polaca en la tele del rey Arturo
Anna Grau,

Una polaca en la tele del rey Arturo

Anna Grau cuenta sus impresiones como tertuliana en TV3: «Hoy es mucho más descansado ser catalán en cualquier punto de España que en la misma Cataluña»

Día 23/02/2014 - 17.50h

¿Se acuerdan de cuando Manolo Vázquez Montalbán escribía aquello de «Un polaco en la corte del rey Juan Carlos», entendiendo por polaco un catalán en Madrid? Bueno, hoy es mucho más descansado ser catalán en cualquier punto de España que en la misma Cataluña. A no ser que seas un hipercatalán de diseño y de laboratorio, un agente de la Matrix separatista, tienes que salir a la calle, y por supuesto en los medios de comunicación catalanes, con casco.

Lunes, 17 de enero de 2014. Quien esto firma entra por la puerta de TV3, la televisión autonómica catalana, para participar en una tertulia. Comparte mesa con dos periodistas más. El primero tiene experiencia en información política, el segundo hace deportes. Pero la tertulia va a ser de todo menos deportiva. Vamos a hablar todo el rato de un solo tema, del TEMA, de lo único que se puede o te dejan hablar a día de hoy en los medios de comunicación catalanes. ¿Adivinan qué es?

A lo largo de mi vida yo me he hinchado a ir a tertulias de TV3. En otro tiempo tuve que defenderme de la acusación de algunos de ser demasiado catalanista. De ser independentista creo recordar que nunca me han acusado (porque nunca lo fui), aunque es verdad que en aquella época no importaba. En aquella época no se exigía ser monográficamente y virulentamente antiespañol para salir en la tele catalana. O para salir sin casco.

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¿Qué pasa ahora? Dices que Cataluña no ha sido nunca una nación independiente de España y te llaman ignorante y mentirosa, cuando no «lerrouxista repugnante». Te quejas de las tensiones sociales y familiares a cuenta del dichoso «dret a decidir», y en tu cara te dicen que te lo inventas. Bueno, no es que te lo digan, es que te lo gritan, obligándote también a ti a levantar la voz. Planteas que en la escuela catalana el castellano retrocede hasta extremos de preocupación, y hasta de vergüenza en una sociedad que debería mimar con especial esmero el bilingüismo, y te escupen torvos. Todo ello mientras en pantalla aparecen sobreimpresionados simpáticos tuits de espectadores que te ponen directamente a parir: que si estás a sueldo de los enemigos de Cataluña, que si eres una «botiflera» (vendida a España)?

Pocos días después ya hablarán directamente de «colaboracionistas». Acuña el término un tal Toni Soler, periodista y humorista (vamos a dejarlo así) para referirse a todos los catalanes no separatistas. Jordi Cañas, diputado de Ciutadans en el Parlament autonómico, pregunta públicamente «qué van a hacer con los colaboracionistas, ¿raparnos el pelo?». Resultado: le acusan a él, a Cañas, de intentar «romper la convivencia entre catalanes».

«Incitar al ocio hacia Cataluña»

Además de periodista y humorista (vamos a dejarlo así), Toni Soler es comisario de los actos del Tricentenario de 1714 y uno de los principales accionistas del diario catalán ARA, que hace un cierto tiempo tomó el relevo del muy debilitado AVUI como buque insignia de la prensa catalana independentista. El ARA tiene varios accionistas como Toni Soler, a saber, comunicadores considerablemente enriquecidos con la enjundiosa venta a TV3 de producciones privadas. Ya se sabe que el dinero público en realidad ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, y en este caso reaparece para dar vida a un periódico no sólo catalán sino antiespañol «sin complejos», agresivamente separatista y que no se para en barras en intentar borrar del mapa todo aquello que no le gusta. Quien esto firma tuvo que renunciar a escribir allí después de la censura de un artículo íntegro. Etc. Todo eso mientras el Comitè Audiovisual de Cataluña (CAC) ?yo en broma lo llamo Comité de Actividades Anticatalanas?- no sólo elabora listas de periodistas y opinadores ?malos?, a los que acusa de «incitar el odio hacia Cataluña», sino que el abogado de la Generalitat va y los lleva a juicio «en nombre del pueblo catalán». Esto les ha pasado entre otros a los columnistas de ABC Gabriel Albiac y Hermann Tertsch.

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Cuando no hace tanto cerró Canal Nou, y una de sus periodistas, Iolanda Màrmol, alcanzó notoriedad desvelando de repente cómo según ella la habían obligado siempre a «mentir» en esa casa, a mí me dio por escribir en un diario digital catalán, Crónica Global, un artículo donde pasaba revista a la progresiva instauración del pensamiento único en la prensa catalana y en las tertulias de TV3, y cómo un profesional y una persona decente tiene que torear todo eso en el día a día. Huelga decir que tal artículo, titulado «Mis mentiras en AVUI, TV3?», me colocó durante muchos días y semanas en la picota de toda clase de trolls independentistas que pululan por las redes sociales como agentitos de Matrix.

Poco después contactó conmigo David Román, corresponsal de «The Wall Street Journal», quien estaba trabajando en un artículo que se haría eco del exagerado sesgo separatista de TV3 y de su renuncia a reflejar la verdadera realidad social catalana. En su escrito David Román llegaba a afirmar que si en TV3 salía alguien hablando español, «lo más normal es que fuese una prostituta o un delincuente». La frase no es mía, pero me reí al leerla.

No se rieron tanto los indignados usuarios de Twitter que inmediatamente empezaron a insultar a David Román y a cuestionar su derecho a escribir del tema. «Tuve que decirles que había hablado contigo, para que se vea que he consultado con expertos, que no me invento nada?», me dijo el pobre hombre cuando le pedí cuentas por haberme usado como escudo humano en la red. Qué vergüenza. En fin. Pues sin red y a cara descubierta, j?accuse: en nombre del pueblo catalán?¡se lo están cargando! ¿Nos mandan refuerzos desde el resto de España, por favor? Para ser catalán y español sin tener que llevar casco.

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