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David Beriain: «Yasuní es una historia exigente pero necesaria»

David Beriain: «Yasuní es una historia exigente pero necesaria»

El reportero se adentra en los límites del Amazonas para grabar el documental «Yasuní, genocidio en la selva»

D�a 09/06/2014 - 07.12h

La historia de «Yasuní: genocidio en la Selva» comenzó la noche en la que David Beriain descubrió un vídeo sobre el asesinato de una pareja de inídgenas Huaorani a manos de la tribu de los Taromenane, un grupo de nómadas que viven en el Amazonas aislados voluntariamente del mundo. Este ataque llevó a los Huaronani a cobrarse su venganza y asesinar a varios miembros de los Taromenane y raptar a dos de las pequeñas del grupo, Konta y Daboka, que se han convertido en el único testimonio viviente de la existencia de esta tribu asentada en Yasuní, una de las zonas más ricas de Ecuador en recursos energéticos. De probarse la existencia de estos tindígenas tendría que cesar la explotación petrolera y maderera de la zona.

Un documental en el que se cruzan los conflictos de las tribus con los intereses de las petroleras asentadas en la zona, la legislación indígena con la ecuatoriana. «Yasuní es una historia exigente pero necesaria. El reto era no esquivar la complejidad del tema, sentir la presencia de esas tribus y hacerla visible», explica David Beriain, reportero de guerra curtido en Afganistán, Iraq, Colombia, el Congo y Libia.

Un reportaje que arranca en Quito y va descubriendo distintos peronajes con el objetivo de llegar hasta las dos niñas que son el testimonio viviente de la existencia de la tribu. «En Yasuní he querido rescatar esa fascinación que me provoca a mi la historia. A veces ese conocimiento emocional es lo que se necesita para conocer una realidad, luego puedes continuar investigando. No vas a encontrar la complejidad en una hora de televisión, pero puedes entender que el destino de otros mundos o del nuestro también se juega en Yasuní».

Y así lo refleja en su documental. Una hora de pura emoción y sensibilidad en la que Beriain contacta con expertos antropólogos, legisladores ecuatorianos, trabajadores de las explotaciones de la zona e incluso indígenas Huaorani. «Me fascinaba la posibilidad de que hubiera personas que han permanecido al margen de nuestra historia. Gente como Uteca, un guerrero huaorani que no ve el asesinato como tal, sino como una venganza; o Alicia, una joven de la tribu que se pregunta quién iba a defender la selva», apunta.

Sin embargo, el objetivo de David Beriain con este documental producido por 7yacción, 93 metros y La Claqueta no es entrar a valorar una situación tan compleja, sino mostrar la realidad de cerca y dejar que cada persona elija su punto de vista. «Mi idea no es contar una historia desde mi atalaya, sino decir al espectador: ?Súbete a mi mochila y nos vamos"», concluye.

«No soy muy valiente, simplemente asumo que hay un riesgo en lo que hago»

David Beriain, dos cámaras y un realizador forman el equipo que ha estado seis semanas en Ecuador para poder contar esta historia. «Me siento un privilegiado por poder contar esta historia y hacer algo de periodismo en el panorama de medios actual. Hemos contado con tiempos y medios que no son comunes actualmente», indica.

Tal y como ha explicado el reportero, grabar un documental así «es como una caza: sigues el rasto, investigas, prevés todo lo que puedes antes de viajar y luego todo salta por los aires en el terreno. Lo mejor que puede pasar es que mi mi idea inicial vuele por los aires, porque la realidad siempre es más grande que uno y supera esas espectativas». Una vez allí, hay que ser humilde, buscar ayuda, intentar avanzar y buscar tus objetivos. «Luego ya en mi caso es cuestión de ser un navarro cabezón», bromea Beriain.

En relación al peligro que suponen este tipo de producciones David Beriain reconoce: «Yo soy muy cobardica, no soy muy valiente. Asumo que hay un riesgo en lo que hago pero intento minimizarlo».

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