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Todo vuelve, hasta Poldark

Todo vuelve, hasta Poldark

Cuarenta años después, la BBC se atreve con una nueva versión de la serie, que aprueba en su estreno

Día 11/03/2015 - 04.32h

El actor inglés Robin Ellis, de 73 años, un hombre afable de gafas y pelo blanco, vive desde hace más de dos décadas una vida relajada y feliz en Loutrec, uno de esos pueblos postal del sur de Francia. Casado con una productora de televisión estadunidense, actúa ya más bien poco. Ahora su actividad central son sus celebrados libros de cocina para diabéticos. Hace unas semanas, una turista sufrió una caída en su pueblo y Ellis se acercó a socorrerla: «Dios mío? si es?es? ¡Poldark!», exclamó ella.

Han pasado cuarenta años desde el estreno de Poldark en el Reino Unido, pero su recuerdo ha perdurado. En el mundo anglosajón suele aparecer siempre en los ránkings de series más queridas de todos los tiempos. Sus 29 capítulos, que se emitieron entre 1975 y 1979, reunían ante la televisión a quince millones de británicos, en un tiempo en que Gran Bretaña solo contaba con tres canales. La serie resultó una mina para la BBC, que la exportó a 40 países. Aunque no tanto para su protagonista, Ellis, que solo ganó 14.000 libras por su papel.

Los más fascinados con las andanzas del capitán Ross Poldark, que retorna de la Guerra de la Independencia a su Cornualles y se ve forzado a reiniciar su vida desde cero, fueron estadounidenses, italianos, griegos, israelíes y españoles. Ofrecida por TVE en aquellos «Grandes Relatos» que hoy nos suenan a pura nostalgia, gozó de enorme fama, a pesar de que la emisión fue abruptamente interrumpida en el capítulo ocho por problemas de derechos. Cuando Ellis y la actriz que encarnaba a su mujer, Demelza, visitaron España para participar en el programa «625 líneas», aquello fue un acontecimiento.

La nostalgia vende y todo vuelve, hasta «Poldark», creado en los años cuarenta por el novelista Winston Graham. La BBC se ha atrevido a rodar una nueva versión cuatro décadas después. El primer capítulo se estrenó en la noche del domingo. Las aventuras de Ross Poldark siguen funcionando, con parabienes de la crítica incluidos. La principal diferencia son los medios. Al cotejar las dos series, la antigua parece oscura y de sabor teatral, no había tantas libras para exteriores. La nueva se recrea más en los acantilados de la costa de Cornualles, con escenas que parecen cuadros de Turner. Imágenes espectaculares, que volverán a provocar un aluvión de turistas hacia el Finisterre inglés -tan similar al gallego-, como ya ocurrió con la vieja serie.

«Yo nunca había oído hablar de Poldark. Pero cuando les dije a mis padres que iba a hacer el papel casi les da un ataque», cuenta el actor dublinés Aidan Turner, un galán de 31 años que es el nuevo rostro del capitán. Al viejo Poldark, a Ellis, se le ha reservado un cameo haciendo de reverendo. Aidan Turner se dio a conocer como el enano ligón de las películas del «Hobbit», un pegote de Peter Jackson que seguramente habría enervado al viejo Tolkien. El nuevo Poldark resuelve, pero tal vez el antiguo tuviese más de testosterona. Con todo, el público inglés le ha dado su beneplácito: siete millones de espectadores en su estreno, con 29% de cuota de pantalla y derrotando a «Mr. Selfbridge».

En el segundo capítulo, para que se perciba que los tiempos han cambiado, habrá un desnudo del capitán en su bañera. También se han añadido digitalmente barcos para hermosear los paisajes costeros. Pero si Poldark engancha es por su historia de superación y por la evocación de un tiempo rudo, un siglo XVIII todavía muy apegado a la naturaleza y las ataduras de cuna.

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