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«Quiero ser monja», lo que nunca has visto de la vida de un convento
«Quiero ser monja»

«Quiero ser monja», lo que nunca has visto de la vida de un convento

Cuatro estrenará próximamente un «docurreality» sobre cinco chicas con vocación religiosa que convivirán durante seis semanas con monjas de distintas órdenes

D�a 22/01/2016 - 10.42h

Cinco chicas con aspiraciones religiosas, tres órdenes en las que poner a prueba su espiritualidad y una «llamada» divina. Esos son los ingredientes principales de «Quiero ser monja», el nuevo «docurreality» de Cuatro que sigue durante seis semanas a estas jóvenes que, al final de su periplo, deben tomar una decisión trascendental: decidir si quieren abandonar o no su vida como seglares.

«Todos conocemos a las monjas, pero no sabemos cómo viven», explica Edi Walter, director de Warner-Eyeworks («Constructor a la fuga», «Quién quiere casarse con mi hijo», «Adán y Eva»...) sobre el germen de este proyecto en fase de edición, ha vivido la experiencia de estas chicas en tres órdenes religiosas muy diferentes entre sí: desde monjas misioneras hasta casas cuna, pasando por conventos de clausura. «Es un programa muy blanco, una montaña rusa de viajes, emociones, sensaciones, miedos, risas y alegrías», continúa Walter. De hecho, ya en el primer capítulo experimentan la renuncia que supone dejar a sus familias, sus teléfonos móviles, e incluso a su pareja, en alguno de los casos. «Para las chicas es un viaje iniciático, en el que se adentran en un mundo que es desconocido para ellas», puntualiza el productor de un formato que llegará próximamente, en poco más de un mes, a Cuatro.

A la hora de elegir a las participantes del programa basado en el formato internacional «Sisterhood: becoming nuns», no hicieron un casting tradicional, sino que buscaron «chicas que realmente sintieran la vocación, que hayan sentido la llamada», apunta el directivo de Warner. Para ello, visitaron parroquias, eventos y congregaciones. «Tuvimos el apoyo de gente más religiosa a la hora de elegir, y todas las chicas debían tener alguna relación con las órdenes o habían tenido algún vínculo con la Iglesia. Queríamos chicas reales con sentimientos reales que tengan esa inquietud», subraya.

A la hora de elegir a las congregaciones que participan, reconocen que aunque recibieron varios noes, en general el recibimiento fue mejor del que esperaban. «Teníamos nosotros más prejuicios antes de ir a los conventos. Cuando les visitamos y les contamos el proyecto, convencerlas fue menos difícil de lo que esperábamos», aclara el ejecutivo de Warner. Cuando les abrieron las puertas de sus casas espirituales, la máxima fue ser lo menos intrusivos posible. Por eso el equipo se adaptó a sus horarios (jornadas que arrancan a las seis de la mañana y concluyen muy pronto, cerca de las diez), a su ritmo y a sus actividades. De hecho, rigor y respeto han sido las máximas que han guiado su producción. «Les pedimos que fueran ellas mismas, y son muy naturales», sostiene Walter.

Pese a su temática, formalmente el programa tiene «cierto aspecto de modernidad», apunta Manuel Villanueva, director de contenidos de Mediaset, por lo que no será ajeno al público de la segunda cadena del grupo, que recibe muy bien los formatos novedosos. Desde la cadena, presienten que el programa no dejará indiferente a nadie. «No lo hemos hecho para favorecer una creencia o forma de pensar, sino para mostrar una realidad, aunque sabemos que si tiene éxito generará debate. Lo que es difícil es que genere sentimientos negativos. En el fondo habla una enseñanza vital: toda elección implica una renuncia», concluye Villanueva.

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