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Pedro Carreño: «En la televisión pública se hace un periodismo muy noble»
Pedro Carreño, en su visita a la casa de ABC

Pedro Carreño: «En la televisión pública se hace un periodismo muy noble»

Dirige y presenta los telediarios de fin de semana en TVE. Apasionado defensor de su trabajo, sostiene que vivimos «la edad dorada» del medio

D�a 19/04/2016 - 00.40h

Pedro Carreño nació en Madrid hace cincuenta años ?aunque se considera medio manchego?, edad suficiente para que los críticos lo consideraran casi un anciano cuando sustituyó a Oriol Nolis en los Telediarios de fin de semana de TVE, en noviembre de 2014. «Supongo que sentí lo mismo que sintió él al sustituir al anterior. Presumo de tener buena relación con Oriol, un presentador que yo tenía en 'El debate'. Es magnífico, con una presencia imponente». Sobre su edad, recuerda a dos de sus amigos, Pepe Ribagorda y Matías Prats, y destaca un dato: «De los tres, soy el pipiolo. No presto atención, pero no tengo más remedio que asumir las críticas. A mí me sirven de aliciente. Sabes que el dinero de tu nómina sale de los tributos de los ciudadanos». Ante la reacción de algunos colegas, como Jorge Javier Vázquez, se muestra más sorprendido, pero no irritado: «Lo leí. No tengo el gusto de conocerlo, pero me extrañó porque he trabajado mucho en esa casa. No voy a entrar. A la semana de presentar me salí de Twitter, de hecho. Ahora mismo es un aquelarre para muchos profesionales. Creo en las redes sociales como herramienta, pero no en la utilidad que algunos le dan».

A Pedro Carreño todo esto le pilló con treinta años de profesión a las espaldas. Después de pasar por varias publicaciones, el giro de guión de su vida se produjo el Día de los Inocentes de 1993. «Me llamó Luis Mariñas, que buscaba gente para Telecinco. Le di mi currículum, le confesé que no había hecho nada en televisión y me despedí. Cuando esperaba el ascensor, me tocó en el hombro y me puso delante del ordenador. Había un teletipo de línea y media: 'El Banco de España interviene Banesto'. Dos horas más tarde, tras confirmar la noticia y conseguir algunas reacciones, yo abría el informativo de Telecinco. Ya me quedé allí».

Conde: «Hice algo bueno»

Meses después, cuenta que entrevistó a Mario Conde en su casa. «Le dije que le debía aquello y respondió: 'Al menos hice algo bueno'». Fueron nueve años en «una redacción inolvidable, con Montserrat Domínguez, Jon Sistiaga, Antonio Lobato, Vicente Vallés, Juan Pedro Valentín, Juan Ramón Lucas...». ¿No vivía más tranquilo en una privada? «No creo en las empresas públicas ni privadas, creo en las que funcionan. Aquella redacción era de leyenda y ahora estoy muy orgulloso de defender los colores de TVE, con otro equipo fantástico, que nos permite salir adelante. Creo en lo público, con sus dificultades. Es un periodismo muy noble el que se hace desde la televisión pública».

Algunos de sus compañeros todavía le preguntan por qué cambió, pese a perder dinero. «Ellos no saben lo que significa para alguien que ha empezado en un semanario de Ciudad Real estar en La Casa. Entré como jefe de Economía y sabía quiénes habían ocupado el cargo. Iba a estar en la misma silla y me tiré». Ese año también hacía «La economía». «Desde las nueve preparaba los telediarios y luego me ponía con el programa, que se emitía a las doce de la noche. El directo no se me ha dado mal y quien no lo haga se está perdiendo lo mejor de la televisión».

Con el primer cambio de Gobierno pasó a «La 2 Noticias», «muy interesante para experimentar; me lo tomé bien». También hizo comunicación en el Banco Popular. «Para un periodista es bueno conocer el otro lado. La realidad es poliédrica y tienes una visión más global». Volvió a RTVE a través de la radio. «Me gusta todo de este oficio: producción, el trabajo de edición, presentar... El que no esté enamorado de esta profesión, que se dedique a otra cosa. Es muy exigente, porque no tiene horas, te demanda un esfuerzo físico y mental, pero te da satisfacciones enormes. Es lo que te envenena para que te levantes al día siguiente». Desde hace dos años ha vuelto a compatibilizar dos trabajos: «Creo en la figura del director-presentador. Sobercarga, sí, y respeto cualquier otro modelo, pero me quedo con este. Estás más cerca de la noticia».

Presiones y críticas

¿Hay más presión delante o detrás de las cámaras? «No es algo parcelado. Está en todo el proceso informativo y yo lo llamaría responsabilidad. Debes sentirla desde el primer momento, incluso desde días antes. Me gustan dos palabras: responsabilidad y honestidad. Sin ellas, el periodismo no puede existir. Es muy importante poder dormir a gusto. Otra cosa es que tu trabajo guste. Yo creo en el perfil del presentador que debe de estar por detrás de la noticia. Para mí sería un honor que no supieran cómo me llamo, como los árbitros en un partido».

Al hablar de la audiencia, por último, Carreño se muestra orgulloso de la «hermosa batalla» que libra cada semana, de la «competencia sana». «Damos noticias que sabemos que penalizan. Las hacemos con orgullo. Me gustaría meter un gatito que se cae de un tejado pero sería traicionar la historia de esta casa». Sostiene, de hecho, que «estamos en la época dorada de la información en televisión». «Las nuevas generaciones llegan muy bien formadas. Por eso duele más ver la enorme tasa de paro en la profesión. Entre todos deberíamos reivindicarla, no permitir que nuestro trabajo esté tan devaluado».

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