ABC.es

laGuíaTV

patrocinado por .
Coto Matamoros: «Dejé la televisión por mi hija, era la caricatura de un monstruo»

Coto Matamoros: «Dejé la televisión por mi hija, era la caricatura de un monstruo»

ABC habla con el expolemista de «Crónicas marcianas» sobre su nueva vida en República Dominicana, su infancia en Chamartín, las lecciones extraídas de su paso por la cárcel y sobre Pablo Iglesias o Mourinho, entre otras muchas cosas

Día 13/05/2016 - 15.42h

Aunque a Coto Matamoros le perdimos de vista hace unos cuantos años, sigue formando parte del imaginario televisivo patrio. A este hecho seguramente ayude que su apellido, poco olvidable además, da mucha guerra diariamente a través de su hermano en los platós más intensitos de nuestra caja tonta (Con permiso de alguna tertulia futbolística. «Josep Pedrerol es como Jorge Javier Vázquez sin maldad», afirma el expolemista de «Crónicas marcianas» al final de esta entrevista).

ABC ha hablado con Matamoros para que nos explique por qué vive actualmente en República Dominicana, qué extrajo de sus tres estancias en la cárcel, qué piensa de Pablo Iglesias y si le sigue gustando el tatuaje maorí que se hizo en la cabeza, entre muchas otras cosas. En líneas generales, se reconoce feliz. Y expresa sus ideas sin tapujos igual que siempre, por descontado. Pasen y lean.

- Nació en Madrid en una familia acomodada, ¿le influyó la ideología política de su casa?

No, era clase media baja. No era acomodada, eso son las tonterías que ha contado mi hermano. Era el Barrio Chamartín, que hace sesenta años era el extrarradio. Otra cosa es que con el tiempo mi padre hiciera dinero, durante mi adolescencia. Pero éramos clase media baja. Mi padre era de ultraderecha, y me llamo José Antonio por Primo de Rivera. Yo he rechazado la educación que he recibido, pero no soy de izquierdas. No soy de nada, un ácrata sin inquietudes políticas ni un pensamiento identificable con el pensamiento democrático.

- ¿Cómo definiría su infancia?

Muy dura, desgraciada, con necesidades económicas y en un ambiente cuartelario, en el colegio y en mi casa. Una educación superestricta. El 90% de los niños yo creo que éramos niños maltratados física y psíquicamente. Había gente que lo asumía y otros lo rechazábamos.

- ¿Fue un adolescente conflictivo?

No. Rechacé la autoridad, pero más allá de eso no he tenido problemas ni un carácter violento. Afortunadamente me creé una armadura sobre la que me resbalaba todo eso. Tuve la fortuna de salir a los 15 años de mi casa, que me hizo madurar y ver las cosas de otra manera. Te ven como un inadaptado pero eso no significa que tú crees conflicto. Te lo crean porque es un conflicto interior.

- ¿Qué estudió?

Estudié náutica. Por eso salí de mi casa, porque no había escuela oficial en Madrid. Primero Coruña y luego Tenerife. Mi experiencia náutica es 15 de días trabajando, aunque de recreo muchas más. No me gustaba lo que estudié. Lo elegí porque me daba la oportunidad de salir de Madrid y de ese ambiente, tóxico y asfixiante, porque estaba obligado a estudiarla fuera.

- Llega a «Crónicas marcianas» con 40 años. ¿Cómo surgió?

Antes de Crónicas había hecho algunos programitas sueltos, pero fui allí porque presenté una novela. Y a los 10 minutos Sardá ve que es un personaje que se ajusta a lo que debería tener allí. Y en la publicidad me propone trabajar allí. En esa época me dedicaba a escribir. La cifra que me ofreció me pareció astronómica... Y en tres meses ya ganaba el triple. En ese momento no me lo pensé dos veces. Aunque me equivoqué, lógicamente. Es lo que tienen las tentaciones. Me equivoqué porque he pagado una factura elevadísima. Si hay algo malo en esta vida es la fama. La mala fama no es la peor porque no decepcionas a nadie e incluso algunos se pueden llegar a sorprender. Pero tener buena fama debe ser horrible. Yo dejé la televisión por mi hija, que tiene ahora 13 años. Estaba en una edad en la que consideré peligroso seguir por ese camino porque realmente la figura que me había creado era la caricatura de un monstruo: el tío más golfo del mundo, que se drogaba para desayunar y no paraba hasta acostarse. Y que una niña fuera al colegio y le dijeran: «Tu padre» No me arrepiento lo más mínimo dejarlo, fue una bendición. Lo que pasa es que la televisión te da un dinero facilísimo, sobre todo para una persona como yo que no le importa discutir de cualquier cosa. Yo ganaba 18.000 euros en un día, es difícil renunciar a eso.

- ¿Cómo valora «Crónicas Marcianas»?

Crónicas era un programa que, visto hoy en día, lo podrían poner en horario infantil o protegido. Casi, te lo digo en serio. Cuidando un poco las formas. Pero sería mucho más light que las guarrerías que se hacen ahora. Crónicas tenía una cabeza que tenía una idea del divertimento de que deben existir ese tipo de shows. No quería otra cosa más que divertir. Y creo que lo conseguía. Los índices de audiencia que tuvo no los tuvo otro. Javier (Sardá) sí consiguió lo que pretendía. Estamos hablando de los tiempos en los que había dinero en la televisión... Ahora hay recortes, presupuestos ridículos. La factura técnica era extraordinaria, una maravilla, estaba todo muy cuidado. Y todos muy bien pagados. Tengo buen recuerdo. A la televisión lo único que le debo es mi amistad con Jesús Quintero, una de las mejores personas que he conocido jamás. Y también me dio la suerte de conocer a Pepe Herrero, que fue por medio de la televisión. Esto es la gran fortuna que he sacado de la televisión. Si quitas esto y el dinero, el resto ha sido todo nefasto.

- ¿Cómo definiría su papel allí?

Querían un transgresor, y mi personalidad se adaptaba. Querían que epatara, que el público se sorprendiera. Y que te reconociera cierto valor en decir cosas que no se atrevían. Mi enfoque sobre el mundo del corazón era transgresor y tendía a ridiculizarlo. El que se tome eso en serio es que está enfermo. Es algo banal y había que tratarlo con absoluta banalidad. Se trataba de reírte.

- ¿Le daba miedo a la gente?

Eso son las cosas que cuenta Mila Ximénez, que no salía de mi camerino. Mucho miedo no debería tener. O era un miedo por horas... Se han dicho tantas sandeces. Qué miedo le voy a dar a nadie, ni que yo me hubiera dedicado a pegar a la gente, no sé. De todas formas, la gente que participaba en ese programa sabía bien a lo que iba, eran profesionales de eso. Ahora es aún peor, veo absolutos linchamientos. Javier se cuidaba mucho de distribuir las fuerzas, obligaba a defender y atacar. Esos linchamientos de ahora entonces no existían. Crónicas, por eso te digo, podría estar en horario protegido.

- Recuerdo dos momentos ultraviolentos televisivos contigo de por medio. Uno con Dinio y Malena Gracia conectando en directo con «Hotel Glam» desde «Crónicas marcianas». Y otro en «Sálvame Deluxe», creo, con tu hermano, aunque separados los dos por un biombo? ¿Cómo se quedaba después de estas situaciones?

La de Dinio era todo cuento. Era una interpretación. Dinio es un gran actor. A ver si me entiendes, no estamos hablando de Marlon Brando, pero la televisión que le exigen él la sabe entender. Malena Gracia no creo que tenga talento alguno. Con Dinio tuve amistad antes, durante y después. Lo de Dinio me lo contó la noche anterior para que lo contara, imagínate lo preparado que estaba. Lo de mi hermano es algo que ha ido buscando él, tampoco me paro a pensarlo. Ha querido crear una rivalidad. Siempre le he considerado por debajo de mí, no me ha levantado ninguna mujer, tiene complejo de inferioridad... Yo le he ayudado cuando me lo ha pedido. El primer sorprendido de las descalificaciones y agresiones verbales soy yo. Tampoco me preocupa, yo vivo en otra dimensión, ese barro ni lo piso. Además esto no da audiencia, son actos violentos y dan vergüenza ajena. Y ahora con la familia, que están haciendo como los Pajares 2.0., todo eso es una mierda. Es absoluta basura que sí da audiencia, pero es muy desagradable. La primera vez me quedé sorprendido y avergonzado, sintiendo una gran vergüenza ajena por él. No entiendo como alguien puede entrar con esa violencia, odio, rencor y envidia. Me dio mucha pena. A mí la opinión que la gente pueda tener de mí me trae sin cuidado. Mi felicidad no va a variar por lo que piense la gente. Pero qué más me da. No voy a tener ninguna relación con él más.

- ¿Cree que «Sálvame» es nocivo para la sociedad?

Sí, creo que es muy nocivo. La obscenidad no se puede normalizar. Y digo la obscenidad como exhibición de uno mismo, eso no puede ser. Uno no puede estar hablando todo el día de sus problemas sentimentales, la gente va acabar pensando que es lo normal. Hay mucha gente que en mi Twitter me dice que quiere ser famoso. ¿Pero tú sabes lo que estás haciendo? Lo ven como una profesión. Es lo peligroso. Y que una panda de indocumentados, analfabetos en gran parte, se dediquen a dar lecciones todos los días de ética y moral es preocupante. Es un vertedero en el que se deberían tomar medidas. El público de «Sálvame» debe ser un público mayor? Afortunadamente no es el futuro de la sociedad. Se debería cuidar, no vale todo.

- En 2004 estrenó «Plauto, recuerdo distorsionado de un tonto eventual». ¿Qué tal fue la experiencia haciendo cine?

La hice por divertirme. He hecho muchas cosas en mi vida por divertirme. Quería saber qué era el cine, me gustó hacerlo. Creo que tengo un récord, el de fracaso más grande de taquilla del cine español. Fue un fracaso económico y de crítica. Incluso en ABC, el crítico me dijo que los textos eran barrocos metiéndose conmigo. Y los textos eran de Fernando Pessoa. El guión está todo sacado del «El libro del desasosiego», sobre párrafos concretos. Me lo pasé bien y aprendí cosas. Como que uno no debe trabajar con frikis, no por ellos, sino porque la gente los descalifica. Están ya descalificados. Porque tenemos esos prejuicios que son inevitables. El único que se puede permitir hacer eso es Santiago Segura.

- ¿Qué directores le gustan?

Scorsese es mi director, por encima de cualquier otro.

- Ya puestos, ¿qué escritores le gustan? Una vez dijo que Foucault era su filosofo de cabecera, ¿no?

Foucault es mi filósofo de cabecera porque entendió el componente carcelario de la sociedad mejor que nadie. Yo le admiro por eso. Él era de izquieras y yo no lo soy, además era propagandístico. Yo por ahí no cuelo. En literatura desde que Joyce escribió «Ulises» no hay nada que hacer, está todo escrito. Creo que tengo 14 volúmenes del «Ulises» en diferentes encuadernaciones, siempre viajan y están en las ubicaciones donde yo voy. Leo alguna otra cosa pero el «Ulises» es lo que más leo, es superior a todo.

- ¿Con quién mantiene la amistad del mundillo televisivo?

Con Sardá, lo que no sé si él conmigo. Es la duda que siempre tengo, porque no sé cuál es su concepto de amistad. Siempre ha estado ahí, es el primero que me ha llamado ante cualquier problema. Le tengo admiración por esa forma de hacer televisión, con la rapidez mental que tenía y ahora debería tener... Aunque siempre ha sido muy socialista, le veo en La Sexta disparatar. Luego Jesús Quintero. Todo lo que sé de televisión en serio lo sé de él. Creo que es una persona excepcional. Y luego tengo una grandísima amistad con Pepe Herrero, concursante de GH, programa que me parece una obscenidad absoluta, pero con él he desarrollado una amistad total.

- ¿Ve nuestra tele?

La veo muy poco. Me hace gracia ver a Marhuenda defendiendo a Podemos en el programa de «La Sexta Noche». Puntualmente veo algo, como «GH VIP», por ver un poco a mi sobrina. Lo vi un día. Y el fútbol.

- ¿Cuántas veces se ha casado y cuántos hijos tiene?

- Cinco y cinco.

- ¿Cuántas veces ha estado en la cárcel? ¿Extrajo algo positivo?

Tres veces. Creo que es lo que más me ha ayudado en la vida. Estoy absolutamente convencido que es la mejor oportunidad de desarrollarte como ser humano en el plano espiritual. Puedes mejorar o empeorar, tienes las dos opciones. Hay gente que lo pasa muy mal, que se deprime, genera rencor, desarrolla personalidades asociales, aprenden a delinquir, se asocian con delincuentes. Y no, no es lo más recomendable y sufren mucho. Es un completo desastre, esa gente lo tiene muy difícil, cada minuto es un sufrimiento de un día. Pero si te lo tomas con filosofía tienes todo el tiempo del mundo para hacer lo que quieras. Puedes socializar con gente que no tiene que ver contigo, aprendes de gente que no conoces. Y también hay gente buena, no todo el mundo que delinque es un degenerado. Con esas limitaciones, te enseña a apreciar lo que es importante en la vida: la libertad, la comida, el echar de menos a tus amigos, a tus amores. De todo se aprende. Soy de los pocos anormales que lo ha pasado bien en la cárcel. Incluso una vez le pedí al director que me dejará estar más tiempo para pasar la Navidad con los chicos. Pero se negó.

- Pero en 2010 para no ir a la cárcel se fugó a Tailandia.

Esto fue un paripé. Lo que pasa es que la cárcel en verano es muy incómoda, hace un calor insoportable. Y luego no hay rejas, son puertas son metálicas por donde no circula el aire de ninguna forma. La higiene allí además no es lo que más se practica y los olores son nauseabundos. Yo quería evitar ir a la cárcel ese tiempo. Eran tres meses y para mí jugar al mus es lo mismo, me trae sin cuidado. Retrasé el ingreso hasta que me convino a mí. No entiendo que te dejen 15 días para entrar, que lo sigan haciendo así. Fue un paripé que me aportó muchísimo dinero, eso es verdad.

- Desde Tailandia amenazó con suicidarse. Lo dijo en conexiones en directo a un programa. ¿Era broma?

Tú lanzas una cosa y eso explota. Realmente el suicidio es una cosa interesantísima y que está manejado por los prejuicios de la cobardía. Yo pienso lo contrario, creo que hay que tenerlos... Forma parte de la libertad, y ejercitar esa libertad no es nada fácil. Pero no era el foro, no son temas que se deberían tocar en ese tipo de programas. La gente no tiene la formación necesaria para entenderlos. Son programas de ruido de fondo. La tele de ese tipo te permite mantener una conversación mientras suena, de mañana tengo que ir hacer la compra o buscar al niño. Y Lidia Lozano bailando. Es un error. Yo he cometido errores en la tele, y éste fue uno.

- Y ahí se hizo el tatuaje en la cabeza. ¿Por qué se lo hizo? ¿Le sigue gustando? ¿Le dolió?

Molestan cuando te los están haciendo, en la cabeza es igual que otra parte. Me lo hizo un maorí, yo no sabía ni lo que me iba a hacer. Me gustó. Estoy exhibido en Nueva York y Bangkok en dos escaparates enormes. Estoy muy contento con mi tatuaje y además gusta. Lo que no entiendo la diferencia de que sea en la cabeza o en el brazo, se ve en la cabeza como una extravagancia. Creo que depende del sentido estético que tenga cada uno. Incluso algunos lo encuentran agresivo. Son varios los que me han copiado el tatuaje. Tiene un significado espiritual para mí y para la persona que me lo hizo, de nexo de unión con Dios. Soy una persona extremadamente creyente. No en el Dios judeocristiano. Es una presencia permanente, estoy absolutamente convencido de lo que veo. Puedo ver a Dios en cualquier detalle de nuestra naturaleza. Tengo una frase: para ver a Dios solo hace falta saber cerrar los ojos. Mi vida está regida por eso, por mis creencias. Y procuro no traicionarlas.

- Ahora vive en República Dominicana. ¿Por qué allí?

Conocí este país hace unos años, estuve tres años viviendo en Las Terrenas. Y siempre he tenido aquí muy buenos amigos. Me gusta muchísimo la playa, Paso mucho tiempo también en Estados Unidos, sobre todo en Santa Bárbara. En España también pasó un par de meses al año. Estoy entretenido. Me encuentro muy relajado aquí. Todo es mucho más pausado, no existe el estrés de Europa y España. Aquí se alarga la vida.

- Y escribe columnas en un periódico local.

Escribro sobre actualidad sociopolítica. Aquí la política es complicada... Escribo lo que me dejan, la verdad. El problema de España es la autocensura. Nos han obligado a medir muy bien lo que hacemos. Hay muchos casos que les han cortado el cuello y pesa. Las libertades no son las que anuncian, lo tengo clarísmo.

- Tiene chófer además, ¿no?

No es mío, es un chófer de empresa, de «prestao». No tiene ningún mérito. Vivo bien, pero ni soy rico ni tengo los ingresos que tuve ni de lejos. Vivo con comodidad y poco más.

- Forma parte de la fundación «Uno a uno», que se dedica «a buscar la paz y la luz». ¿Qué es eso?

Es una fundación que busca el desarrollo espiritual de las personas. Yo entiendo que las personas son seres espirituales, tengo constancia de eso. Mi labor es mínima, colaboro con mis amigos que la llevan. Y yo no pertenecería, como Groucho, a ningún club que me admitiera como socio. Organizamos algún evento, les busco patrocinios, sponsors, no tengo peso. Lo hago en agradecimiento a lo que han hecho por mí.

- ¿Es feliz?

Sí. La felicidad no es una constante, pero cuando uno entiende la vida de determinada forma, y entiende que la vida no te debe nada sino que se lo debes tu a ella, es mucho más fácil ser feliz. En líneas generales, sí, soy feliz.

- Ahora le voy pedir su opinión de algunos personajes, algunos de plena actualidad...

Las opiniones de un payaso.

- De Heirich Böll. A ver, por ejemplo, Javier Sarda.

La rapidez y control de la televisión

- Pablo Iglesias

Es un buhonero con pinta de lo que es

- José Mourinho

Es un intransigente pero consigo mismo también. Es una persona muy consecuente

- Eduardo Inda.

Es la voz de su amo

- Pedro Sánchez.

A ver, para que no se ofenda... La quintaesencia de la inutilidad

- Jorge Javier Vázquez.

No te puedo decir lo que pienso porque no te lo van a dejar publicar.

- Josep Pedrerol.

A mí me cae muy bien, es Jorge Javier Vázquez sin maldad. Jorge Javier Vázquez tiene su mérito de haber triunfado a su manera. Personalmente no lo soporto y es un tipo despreciable. A mí Pedrerol, su idea de la tele, me parece un concepto válido. Como maneja el poco presupuesto que tiene y la audiencia que logra. Tiene mucho mérito.

Comentarios