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Santiago Segura: «Es un lujo interpretar seres mezquinos y, si se puede, humanizarlos»
Santiago Segura, caracterizado para su personaje en «Supermax»

Santiago Segura: «Es un lujo interpretar seres mezquinos y, si se puede, humanizarlos»

El actor graba en Brasil la serie «Supermax», primer proyecto en castellano del gigante Globo, en coproducción con Mediaset

Día 29/05/2016 - 17.28h

Es el español vivo que más gente ha metido en los cines. Dentro de muchos años este dato le proporcionará un Goya más, como colofón a su carrera. De momento, con menos kilos y más pelo que Torrente, Santiago Segura (Madrid, 1965) graba en Río de Janeiro «Supermax», primera serie en español de Globo, que lanzará casi en paralelo dos versiones, cada una en un idioma, con equipos diferentes. El gigante brasileño se ha aliado con Mediaset España, TV Azteca, la argentina TVP, Oficina Burman y Teledoce, de Uruguay, en busca de 500 millones de hispanohablantes.

La rodada en castellano se verá en Cuatro, en 2017. El reparto, internacional, incluye a Cecilia Roth y Rubén Cortada. Segura recibe a ABC en los inmensos estudios de Globo en Río de Janeiro, en un desacnso del rodaje. Él mismo resume su personaje, que sale en los diez capítulos. «Yo soy el presentador de un reality. Tuve un problema con la cadena y me despidieron, pero diez años después me vuelven a coger». Todo transcurre «en una cárcel de máxima seguridad donde meten a ocho personas y les hacen unas pruebas brutales de supervivencia. De repente hay un fallo de energía y nos quedamos incomunicados».

- ¿Cuánto hay de thriller y de retrato o crítica del mundo de la televisión?

- Me atrajo más porque los guiones son la visión de Daniel Burman (Oso de Plata en Berlín por «El abrazo partido»), un director detallista, al que le gusta trabajar con los actores. Es un thriller, pero priman las relaciones humanas. También hay muchos flashbacks, que me recuerdan a «Perdidos».

- ¿Qué tiene de especial su personaje?

- Que era un miserable al que habían echado por corrupto. Es algo tan alejado de mí que es un reto. Es verdad que luego la gente no distingue entre persona y personaje, con lo cual es otro reto en mi vida, limpiar mi imagen.

En la serie, Santiago Segura (con traje) es el presentador de un reality en el que ocho concursantes se someten a pruebas extremas en una vieja cárcel de seguridad. Entre los reclusos podemos distinguir a Cecilia Roth (tercera por la izquierda) y Rubén Cortada (primero por la derecha)

- Nunca muestra su mejor cara.

- Ya lo hago en casa, con mis amigos. Lo hablaba con Rubén Cortada y está de acuerdo en que es mucho mejor interpretar villanos. De niño yo no quería ser Superman, sino Lex Luthor. La película es tan buena como su villano; por eso me parece un lujo interpretar seres mezquinos y, si se puede, humanizarlos de tal forma que el público no los deteste, que te ame odiándote.

- ¿Cuáles son los mejores malos?

-De niño me fascinaban Angela Channing y J.R., personajes que cambiaron el concepto de la televisión. Que de repente los malos fueran los más interesantes de la serie empezó con «Falcon Crest» y con «Dallas».

«La tele actual es maldad»

Santiago Segura se embala en sus reflexiones y llega a decir que «la tele actual es maldad», frase de la que se arrepiente al instante. O no. «Perdón, lo borro, que es un titular muy bueno. La tele es reflejo de la sociedad», añade.

- ¿El reality que vemos en «Supermax» es verosímil?

-Hoy en día hay cosas más extremas. No va más allá de «Supervivientes». No es una broma, te pican los mosquitos, te quemas con el sol y de repente, en una prueba, te cortan una mano, como le pasó a mi amigo Santiago Urrialde. Parecía «Apocalypse now». Le dieron un tajo tremendo.

- ¿Vamos a más?

-Siempre hay unos límites. La gente está dispuesta a verlo y cuanto más extremo mejor, pero creo que aún hay una ética en la sociedad, que ya estamos en el límite. Lo siguiente serían cacerías humanas y cosas de la ciencia ficción de los años 70 y 80. Estamos muy cerca, pero creo que nunca se llegará.

- Series como «Black Mirror» nos sirven de advertencia.

- Lo de la serie en sí no es ficción, insisto. Yo amo la televisión y son formatos que me parecen muy curiosos.

- ¿Tanto como para participar?

.- ¿Si sería capaz de ir ahí y hacer un personaje 24 horas o al final te relajas y no te das cuenta de que hay cámaras?

- ¿Han intentado llevarlo, ha recibido alguna propuesta?

- Yo creo que no.

- Cree...

- Sí, me preguntaron una vez si me interesaba, un representante, pero no fue una oferta formal. Dije que no y di las gracias. Aquí voy a sufrir mucho ya, sin tener una cámara enfocándome todo el rato. Pero este es un reto divertido, profesional y que me gusta.

- En unos estudios superlarivos.

- En Globo flipas en colores (a Burman, que pasa en ese momento, la expresión le hace mucha gracia). Es como Disney o Universal. De repente ves una plantación de esclavos de época. Ayer vimos que habían hecho un barrio entero.

- Usted ha trabajado en superproducciones internacionales con Guillermo del Toro. ¿Hasta qué punto esto impresiona después de vivir eso?

-A mí sí me ha impresionado mucho. No es que los estudios sean especiales, es que son únicos. Para mí es más impresionante que Cinecittà.

Daniel Burman, director, con Cecilia Roth y Santiago Segura

- ¿También aprende como cineasta, se fija en el trabajo de Burman?

-Daniel es un genio. El primer día tenía siete escenas de siete capítulos distintos. No pido rodar cronológicamente, pero me iba a volver loco. Las series son un trabajo diferente, un rompecabezas. Yo hice una hace más de 15 años, «Petra Delicado», con Ana Belén, también para Telecinco. Luego he hecho cameos, en «Aquí no hay quien viva», «7 vidas», «Qué fue de Jorge Sanz»...

- ¿No le atrae hacer su propia serie?

- Todo me atrae, pero la vida es finita. Me gusta mucho el musical y ya hice uno. Estuve nueve meses en un teatro. Admiro mucho a los actores que hacen cine, teatro y televisión y lo van combinando. Tienes que tener mucho fondo físico y psíquico.

- Ya no es tan difícil saltar del cine a la televisión, y viceveras.

-Siempre se ha hablado de lo difícil que es el trasvase. Jennifer Aniston trascendió de la televisión al cine convirtiéndose en una estrella. El resto de sus compañeros no. ¿Son peores que ella? No. El público decide. Desde que Bruce Willis salió de «Luz de Luna» y se hizo una estrella de cine? Ves a Dustin Hoffman, a Kevin Spacey, megaestrellas. Y debe ser así. De hecho, ahora el talento está en televisión. Va migrando.

- ¿Ve muchas series?

- Soy un gran consumidor de series porque la intensidad narrativa y la producción son muy potentes. Hay capítulos mejores que cualquier película de estreno. «Juego de tronos» la veo en directo, por los «spoilers» y las otras no les importa. Gracias a los grandes servicios informativos que tenemos, abres un cajón y te enteras de todo. No se cortan un pelo. Lo hago con series que sabes que te van a reventar.

- ¿Qué serie del pasado recuperaría?

- En eso hay cierta justicia. Las series que reciben el favor del público es porque eran buenasm, aunque en España el caso de «Los Soprano» es muy triste, porque nunca dio audiencia. A mí me gustaba mucho «Boston Legal». «Seinfeld» también se emitió en abierto de tapadillo. Y Larry David. Eso es que no tenemos ni idea. El público quiere otra cosa. Pero antes por las series españolas nadie daba un duro y ahora es al revés. Es difícil programar una americana que funcione. Las tienes que dar en Movistar o en Netflix. Estados Unidos es tan gigantesco que tienen su mercado y una minoritaria ya es mayoritaria. Desde luego, entre mis diez series favoritas de todos los tiempos tiene que estar «Curb your enthusiasm» (la de Larry David).

- ¿Se inspiró en Milá o en algún otro presentador?

-Pues como Burman es argentino, pensé: a ver si le cuelo alguna cosa de Jesús Hermida, su fraseo, esa especie de autocomplacencia. (Y se pone a imitarlo). Ese rollo me encantaba. Pensaba: ¿cómo le consienten que hable así?

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