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«'Cómo defender a un asesino' no es un cuento de hadas, es un caos»
Final de temporada de la serie

«'Cómo defender a un asesino' no es un cuento de hadas, es un caos»

Los actores Alfred Enoch y Jack Falahee visitaron España antes de comenzar el rodaje de la tercera temporada de la serie de AXN

Día 04/07/2016 - 11.58h

Wes Gibbins (Alfred Enoch) y Connor Walsh (Jack Falahee), dos brillantes alumnos de Derecho, llevan ya dos años resolviendo (y ocultando) asesinatos junto a Annalise Keating (Viola Davis) en «Cómo defender a un asesino» (AXN). Antes de arrancar el rodaje de la tercera temporada, estos jóvenes aprendices de abogado hicieron una parada en España para hablar sobre su experiencia en otra de las exitosas series producidas por Shonda Rhimes. «Empezamos a rodar en menos de diez días, y estamos aún esperando los guiones. Yo siempre bromeo con que Connor acabe en el Mediterráneo, así podemos grabar aquí», confiesa entre risas Falahee, que intenta ponerse al día con el español, idioma que sí domina Gibbins gracias a su Erasmus en Sevilla. Ambos tienen una complicidad envidiable, seguramente fruto de las maratonianas jornadas de rodaje en California. «Según los productores, en estos episodios los alumnos de Annalise pasarán más tiempo en clase. Mi esperanza es que todos estén a salvo, pero no parece que vaya a ser así», añade.

Como es habitual en la ficción de la cadena norteamericana ABC, la última temporada acabó con un impactante desenlace que dejó varias tramas abiertas. Tampoco escatimaron en sorprendentes giros de guión. «No es ofensivo compararnos con un culebrón, a mí me gustan las telenovelas. Creo que esos inesperados giros son claves para el éxito de las series», cuenta Enoch. «Nuestro show es un gran puzle que la audiencia quiere resolver. Los personajes son complejos, no blancos o negros, y moralmente están bastante comprometidos. Todos tenemos nuestros momentos buenos y malos, por lo que de esta forma la serie se acerca más a la realidad. No es un cuento de hadas, es un caos», sostiene su compañero.

Precisamente Connor, su personaje, es de los que más ha evolucionado. Egoísta y engreído al principio, se enamoró de Oliver y mostró su lado más vulnerable. «Es difícil tener que besar a alguien delante de las cámaras. Es tan raro con un hombre como con una mujer. Solo me alegro de que Oliver no tenga barba, que además rasca», afirma entre risas Falahee. «Realmente las escenas de sexo son muy complicadas. Estás desnudo, todo el mundo está mirando cómo finges... Además yo antes era más gordito y siempre me he peleado con mi imagen. La gente espera que si te quitas la camiseta tengas el cuerpo de un superhéroe, pero para eso tienes que morirte de hambre, hacer ejercicio... Los productores me dijeron que no querían que cambiase, que buscaban cuerpos reales», añade.

Miradas femeninas

Si algo caracteriza a las series con el sello Shondaland, y «Cómo defender a un asesino» no es una excepción, es que la mirada femenina suele ocupar un lugar predominante. «Es difícil, aquí hay muchas perspectivas y los hombres son tan poderosos como las mujeres. Todas sus series son de personajes, aunque haya un aspecto procedimental. Da gusto ir a la sala de guionistas y ver tantos hombres como mujeres. Es el momento en el que la voz femenina puede alzarse. De hecho, Shonda Rhimes es una de esas voces imprescindibles en la televisión americana», sentencia Falahee.

Otra de las grandes mujeres de Hollywood es Viola Davis, estrella indiscutible de la serie. «Es una actriz estupenda, es maravilloso trabajar con ella», apunta el joven británico. «Y si no lo fuera tampoco te lo diríamos», bromea Falahee. «Está muy implicada en la ficción, y eso nos ayuda a todos. Lo mejor de este trabajo es aprender de la gente», insiste su compañero. Aún así no saben cuántos casos le quedan por resolver. «Dudo que podamos librarnos de un asesinato durante once años, que es lo que ha durado Anatomía de Grey», concluye Enoch. «Pero de momento seguimos disfrutando».

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