ABC.es

laGuíaTV

patrocinado por .
Ximo Rovira: «No aguanto ni cinco minutos viendo 'Sálvame'»
Ximo Rovira ha presentado más de una decena de programas desde que terminó «Tómbola»

Ximo Rovira: «No aguanto ni cinco minutos viendo 'Sálvame'»

El antiguo presentador de «Tómbola» nos habla de su carrera y de aquel programa que, en ocasiones, «cruzaba la linea» y «mostraba una cara muy soez»

D�a 13/07/2016 - 21.40h

«Me voy, me da vergüenza tu programa y esta gente es gentuza», le dijo Chabeli Iglesias a Ximo Rovira, el 19 de marzo de 1997, en la presentación a público de «Tómbola». La hija de Julio Iglesias abandonaba irritada los estudios de Canal 9, con, eso sí, cerca de dos millones de pesetas en el bolsillo. Comenzaba su andadura uno de los programas más populares y polémicos de la televisión de los últimos años. Por allí estaba de colaborador Jesús Mariñas, que poco después se enfrentaba con Ricardo Bofill o presenciaba como Pocholo Martínez Bordiú le arrojaba un vaso de agua a la periodista Karmele Marchante, que había insinuado que éste era traficante de drogas. Y al frente de todo, siempre... Rovira.

Más de veinte programas acumula el famoso presentador entre la radio y la televisión desde que debutara en la Cadena Ser allá por 1984, pero siempre será recordado por «Tómbola». Lo sabe y lo acepta, aunque hace ya 12 años que aquel formato pionero de la prensa del corazón, considerado el padre de programas como «Sálvame», acabó con un notable éxito de audiencia que, por lo general, superaba el 20% de cuota de pantalla en las televisiones autonómicas de la Comunidad Valenciana, Madrid, Andalucía, Castilla y León, Cantabria y Principado de Asturias.

Ahora, alejado de la «Champions League» de la televisión, Rovira presenta a diario un programa en la 97.7 Radio Valencia Abierta») y otro en Levante TV Ximo & Cia»). «Después de cómo quedó el panorama visual de la televisión publica en Valencia, doy gracias. No somos mucho los profesionales que trabajamos en los medios. En estos tiempos hay remangarse y tirar hacia adelante. Soy muy feliz», asegura.

- ¿Cómo llegó a la Cadena SER en 1984 sin haber estudiado periodismo?

- Me hubiera hecho ilusión estudiar la carrera, pero no tuve la suerte. En Valencia no había periodismo y las posibilidades económicas de mi familia para que lo hiciera fuera no eran suficientes. Entré en la radio a través de un concurso de guiones de Radio 3. Escribí uno muy de cine negro, un poco al estilo de Philip Marlowe, y gané. Fue ahí cuando me convencí de que podía convertirlo en un oficio. Y cuando volví de la mili, volví a llamar a las puertas de la radio. Debuté en 1984 con un especial sobre Marvin Gaye, que acababa de morir, en el programa de Ramón Trecet «Diálogos». A partir de ahí empecé haciendo de todo, hasta informativos en la última etapa.

- ¿Escucha mucha música?

- Me encanta. Muchos chicos de mi generación despertamos a la música gracias a Radio 3 y ahora soy de los que colecciona vinilos. El más preciado que tengo es una edición original del «White Album» de los Beatles, de 1968. También tengo original el primer álbum de King Crimsons [«In the Court of the Crimson King», de 1969], y «Hotel California» (1976), de The Eagles.

- Desde entonces nunca ha abandonado la radio.

- Es mi medio favorito, mi medio natural, en el que más a gusto estoy. Es verdad que hace tiempo que dejé de hacer programas de música. Pero he hecho magazines y de todo. Incluso cuando hacia cosas más populares en la televisión seguía vinculado a la radio. Es un medio que con un poco de talento siempre puedes hacer cosas interesantes.

- ¿Nunca pensó que acabaría presentando un programa como «Tómbola»?

- No lo pensaba, yo solo era un chico pobre de Gandía. Cuando hice el casting con Sergi Schaaf, director también de «El Tiempo es oro» y ahora de «Saber y ganar», estaba convencido de que no me cogerían, que no iba a encajar. Y cuando fui seleccionado seguía pensando que no iba conmigo, que se habían equivocado. Y no lo digo con desprecio. Me tiré a la piscina a llevar ese transatlántico sin tener ni pajolera idea de la prensa del corazón. Era un tema muy desconocido para mí.

- ¿Qué cree que «Sálvame» le debe a un programa como «Tómbola»?

- Sí, creo que programas como «Sálvame» son hijos putativos, o bastardos, o mejor herederos de una forma de hacer televisión que, para bien o para mal, la inventamos nosotros.

- ¿Para bien o para mal?

- Yo hice «Tómbola con convicción y no me arrepiento. Creamos un formato de entretenimiento que tuvo mucho éxito, eso es incuestionable. A partir de ahí, el modelo se imitó y sigue vigente, con ese gusto por la improvisación, la sorpresa, con un contenido muy ácido y, quizá, tirando de sensacionalismo. Nadie puede negar que es un formato de éxito. Ahora, si entramos en la reflexión de si es conveniente o no incluirlo en la programación de una televisión pública, mi respuesta es no.

- ¿Por?

- Las directrices entonces era competir por la audiencia y yo creo que las televisiones públicas financiadas con fondos de los ciudadanos deben ofrecer cierta alternativa en su programación. Su principal objetivo no debe ser la lucha por los espectadores por encima de todo. De todas formas, hoy no tendría hueco en la televisión pública.

- Dígame lo mejor y lo peor que tenía «Tómbola».

- Lo mejor es que aprendí muchísimo con las horas de vuelo que acumulé en este tipo de formato tan imprevisible, solucionando situaciones comprometidas en directo, junto a un buen puñado de profesionales estupendos. Lo peor fue estar en el ojo de huracán ojo de las criticas, que fueron muy politizadas. La televisión valenciana siempre fue un espacio de pelea política de trinchera y «Tómbola» era el programa de más éxito. El que más ruido generaba.

- ¿Entiende las críticas que reciben los programas de prensa rosa?

- Sí, las entiendo, sobre todo cuando tienen que ver con la protección del horario infantil. Y una gran parte de ellas las comparto. Pero también entiendo al empresario, que tiene un producto de éxito y quiere mantenerlo.

- ¿Y qué opina del término de «telebasura»?

- Es sólo una etiqueta. Si esos programas son basura, ¿significa que todos los que los hemos hecho somo basura? Pues no. Entiendo la etiqueta para un programa de corte muy comercial y cierto vocifero, pero los compañeros, no.

- ¿Cuál es ahora su programa de televisión favorito?

- En la última etapa de la televisión publica valenciana hubo un buen puñado de programas que estaban en la dirección correcta, «docu-shows» que ponían el acento en la lengua y la proximidad con los telespectadores, como «Gormandia», «El poble del costat» y «Trau la llengua». Eran formatos que buscaban el entretenimiento con formatos modernos.

- ¿Ve «Sálvame»?

- No me queda más remedio. Siempre termino tropezando con él y, a veces, me quedo y veo a Lydia Lozano cómo ha cambiado con el tiempo. A veces me gusta verlo un rato, pero no aguanto más de cinco minutos. No es que me las dé de nada, porque me parece que Vasile y su equipo lo bordan con este tipo de programas. Y entiendo que guste, porque los telespectadores son los mismos que veían «Tómbola».

- ¿Algún episodio en particular por el que sintió vergüenza ajena en «Tómbola» y que le hubiera gustado borrar?

- Varios que resultaron ofensivos para la mujer, chabacanos. En algunos momentos el programa mostró una cara muy soez y me iba a casa con malas sensaciones. Me daba cuenta de que, a veces, se cruzaba la linea. Era un formato muy difícil de gobernar. Por otro lado, la entrevista más vista de la historia de «Tómbola» fue la de Jesús Puente. Cuando vinieron personajes importantes les hicimos entrevistas muy interesantes.

- Y la presión trabajando en una cadena como Antena 3 debe ser muy diferente a la que soporta en Levante TV...

- Sí, la presión en «¿Dónde estás corazón?» era muchísima, porque hay mucho dinero en juego. La televisión es muy competitiva y, cuando uno está en Champions, la presión es máxima. Pero eso no significa que cuando juegues en casa no lo hagas con el mismo cariño.

- ¿Le molesta que «Tómbola» tenga una sombra tan alargada en su vida profesional?

- No me importa, aunque hace ya 12 años que terminó. Pero lo asumo, no me molesta, porque se que fue un gran «big bang». También lo fue para mí, tanto en lo profesional como en lo personal, así que lo entiendo. No me voy a poner exquisito y estupendo.

- ¿Cómo vivió el cierre del Canal 9, después de tantos años trabajando para la cadena?

- Fue muy traumático, abrupto y brutal. Tuvo un enorme impacto sobre mí, aunque yo ya no formaba parte de la plantilla, era «freelance». Fue un golpe enorme. Perder una radio y una televisión publica era algo que no ha ocurrido en ningún lugar, tan solo en algún país como Grecia. No me lo podía creer. Fue una etapa convulsa, también para lo compañeros.

- ¿Cree que se pudo hacer algo más por parte de los trabajadores?

- No me corresponde a mí decirlo. Ellos no son culpables y no los serán nunca. Es injusto que recaiga sobre ellos una parte importante de las consecuencias.

- ¿Cómo afrontó aquello? ¿Consiguió encontrar trabajo rápido?

- Estaba colaborando ya con Radio 9, pero unos meses antes, en el verano de 2013, ya había empezado a buscarme la vida.

- Si tuviera que quedarse con una, ¿cuál es la etapa profesional que escogería de su carrera?

- En la tele, con los programas que presenté para Gestmusic. Eran concursos interesantes, porque a través de ellos tuve contacto con la audiencia, algo que me gustaba muchísimo. Y en la radio, cualquier etapa, aunque ahora echo de menos un programa musical.

Comentarios