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Juanma Castaño: «Tengo clarísimo que trato con estrellas y que yo no soy una de ellas»
El periodista Juanma Castaño, en COPE

Juanma Castaño: «Tengo clarísimo que trato con estrellas y que yo no soy una de ellas»

El periodista asturiano dirigirá desde el 21 de agosto el programa deportivo nocturno de Cope

D�a 17/07/2016 - 06.44h

El próximo 21 de agosto, Juanma Castaño (Gijón, 1977) tomará las riendas de las noches deportivas de la cadena Cope, de domingo a jueves, a partir de las 23.30, en la temporada radiofónica más competida que se recuerda. El periodista, muy popular también en televisión (ha contado desde Mediaset los grandes triunfos de la selección española), llega con la intención de «disfrutar y tocar un poco las narices», al frente de un equipo «que es la envidia de cualquier emisora». «Me refiero a hacer un programa que no pase inadvertido», matiza, «que genere debate, discusión, pero siempre dentro de los términos lógicos del respeto».

- Porque su estilo suele ser afable. Incluso podría decirse que cae bien a todo el mundo.

- Seguro que no, pero es verdad que tengo un estilo que puede parecer más natural. Pero cuando haya que ponerse serio, se pone uno serio. Llevo ya muchos años en la radio y en la tele y no veo encasillado en el lado amable ni en el crítico. Cada situación exige un comportamiento.

- ¿Es más de la escuela de José María García, de José Ramón de la Morena o de una tercera vía?

- Si me dan a elegir, cojo la tercera vía, más que nada porque José Ramón va a ser un rival. Evidentemente, he trabajado con él y aprendí muchas cosas de él. Y García forma parte de las noches de muchos españoles y también de las mías. Por lo tanto, respeto absoluto por dos figuras que han aportado mucho a la radio.

- Otra persona que fue importante en su carrera fue Elena Sánchez, fallecida hace poco.

- Estos días, mientras nos reuníamos por el futuro del programa, coincidió con el fallecimiento de Elena, y a la hora de tomar mi decisión pensaba mucho en la vitalidad y en lo valiente que era ella para tomar decisiones. Yo estaba con miedo, con mucho vértigo de afrontar este reto y, aunque suene un poco empalagoso, me ayudó a pensar qué habría hecho Elena en esta situación. Estas oportunidades hay que aprovecharlas. Ella lo hizo con una televisión y yo tenía que hacerlo con una radio.

- ¿Se puede decir que es el reto de su vida?

- Es el más difícil con diferencia, porque al final todos los demás que he emprendido han sido un poco en grupo. Aquí también, pero mi nombre aparece un poco por encima y me siento más responsable. Además, es tan bueno el equipo que si no conseguimos buenos datos me voy a sentir culpable. Es como un entrenador que ficha por el Madrid o el Barça y hace un desastre. Hay que conseguir que estos futbolistas, que son los mejores de la radio, hagan el mejor programa.

- ¿Cómo se llamará, porque ahora empezará a las 11.30 y ya no podrá ser «El programa de las doce»?

- Estamos esperando y vamos a ir soltando toda la información en pildoritas de aquí al 21 de agosto.

- ¿Es bueno el adelanto horario?

- Para mí sí. A lo mejor es porque tengo una mente un poco antigua y estoy acostumbrado a que los programas de deportes terminen a la una y media. Los últimos minutos se me hacían muy cuesta arriba como oyente. No estoy tan feliz por empezar media hora antes como por acabar 30 minutos antes.

- ¿A qué se debe la revolución que se ha producido en la radio?

- Yo no sé si Cope habría hecho este movimiento independientemente de lo que hubieran hecho otras emisoras. ¿Me ponéis a mí porque De la Morena se va a Onda Cero y Manu se va a la Ser? Ni lo he preguntado, pero si tiene relación, tampoco me importa demasiado. Se ha movido el periodismo deportivo y me ha pillado por ahí dentro.

- Dice que sería un desastre fracasar, pero la competencia es brutal.

- Sí, es muy dura, porque enfrente tenemos una radio como al Ser que tienen mucha potencia, y en el otro, a José Ramón, que ha liderado las noches de los últimos años. Lo voy a tener muy difícil, pero también tendrá más mérito ponerse delante de estos dos toros. Miedo no tengo. Lo que tengo son ganas. Con todo el respeto del mundo, no es una palabra vacía, porque los conozco muy bien, he trabajado con ellos codo con codo.

- Al mismo tiempo, parte del periodismo deportivo está en entredicho. Parece una contradicción.

- Supongo que lo dices por las tertulias. Yo creo que hay espacio para todos. Al final, uno elige lo que ve, lo que escucha y lo que lee, y dentro del periodismo deportivo hay firmas importantísimas y programas de un determinado estilo y cada uno elige el que le gusta. Hay una audiencia que tira más hacia unos programas un poco más histriónicos, sin ofender a nadie, que tienen más sensacionalismo. Sin embargo, hay otra audiencia que pide otra cosa. No creo que el periodismo deportivo esté marcado por las tertulias o por determinados personajes.

- Una crítica recurrente al género es el abuso futbolístico, la escasez de otros deportes. ¿Intentará que sea distinto o es una batalla perdida?

- La radio en esto es la más honrada. Yo estoy en una emisora como es Cope a la que oigo hacer retransmisiones de Fórmula 1, de motos, del Tour de Francia, de la Vuelta a España, y ahora con los Juegos Olímpicos vamos con un equipo espectacular, liderado por Manolo Lama. Por lo menos, Cope da el callo.

- Da la sensación de que en la radio hay menos chicas en los deportes que en la tele, donde por otro lado parece que prima el físico. Nuestras deportistas ya triunfan incluso más que los hombres. ¿Qué pasa con las periodistas?

- Estamos trabajando en ello, que diría Aznar. Seriamente.

- ¿Cómo vivió el maltrato a Sara Carbonero en televisión?

- Lo viví como parte de esta sociedad 3.0 en que vivimos, en la que todo se debate, todo se maltrata. Estamos sometidos a juicios, no diarios, sino cada minuto. Lo notas cuando haces los partidos de la selección, que los ven diez millones de personas. El comentario más simple es capaz de generar un tsunami de ira. No me sorprendió, porque el hecho de que Sara fuera pareja del portero de la selección y que tuviera éxito en la tele, estaba claro que iba a generar debate, envidias, filias, fobias... Es parte de esta sociedad, no con Sara, con todo el mundo.

- ¿Cómo gestiona su propia supervivencia en las redes?

- Al principio lo pasaba mal y luego te vas acostumbrando, tango que ya te extrañas cuando te tratan bien. Hoy, por ejemplo, había muchísimas respuestas positivas a que fuera a hacer el programa en Cope y no estaba preparado para eso.

- La edad de oro de la selección se ha convertido también en la de los periodistas deportivos, vivimos una época de fichajes millonarios. Son ustedes como el segundo escalón de estrellas.

- No. Yo tengo clarísimo que trato con estrellas y que yo no soy una de ellas. Solo faltaba. Además, me lo recuerdan a diario mis amigos, mi familia y la gente con la que trato. Y esto me viene con una edad suficientemente importante como para no creer en tonterías, pero sí es verdad que a nosotros el éxito de la selección nos ha catapultado a que nos conozca mucha más gente de la que a lo mejor nos tendría que conocer. Resulta que la final del Mundial lo veían 15 millones. Con entrevistas al Rey, a los jugadores? Te ve gente que no te habría visto nunca, porque la audiencia del fútbol es importante pero normalmente no tanto. He accedido a un mercado, por decirlo de alguna manera, al que no habría accedido de ninguna otra manera. De repente me conocían las señoras en la cola de la pescadería. Eso no me había pasado nunca. En un instituto, los chavales te conocen, pero en el supermercado? Ahí estuvo el cambio. Aprovechamos el tirón.

- ¿Esa popularidad ha generado alguna incomodidad personal?

- No, la diferencia entre la gente de la calle y la de Twitter es abismal. Para que uno te diga cualquier bordería te tienes que haber encontrado con 500 personas muy agradables. La calle es una delicia.

- ¿Los que atacan suelen ser cobardes?

- No lo sé, pero la gente a la cara gana mucho.

- ¿Cómo gestionará trabajar a la vez en la radio y en la tele con esta intensidad?

- El domingo tengo tele hasta las nueve de la noche. Luego iré a la radio a toda pastilla. Sí, será una dedicación casi absoluta. El día del Señor ha desaparecido de mi vida y se convierte en el día del trabajo más infrahumano. Descansaré los viernes y trataré de sacar unas horas el sábado para estar con mis hijos y mi mujer, pero sí, será una vida un poco más complicada.

- ¿Tiene algún plazo en la cabeza?

- No lo sé, porque no he hecho ni el primer programa. Ya veremos cómo voy a responder a este horario y esta presión. No tengo ni idea. A lo mejor aguanto un año o aguanto veinte.

- Pocos periodistas deportivos se atreven a confesar sus colores.

- Soy del Sporting. Los que somos de los equipos más humildes no tenemos problemas para decirlo, aunque cuando juegue con el Madrid o el Barça ya veremos.

- Luego tendrá sus preferencias entre Madrid, Barça o Atleti.

- Yo sé que no me va a creer nadie, pero al final acabas siendo de los amigos. Unas veces están en el Barça, otras en el Atleti, otras en el Madrid? Depende un poco de cómo te traten y de cómo hayas trabajado con ellos. Nosotros lo vemos desde un punto de vista más profesional. Depende también del momento de la temporada. No te gusta que quede decidida a falta de diez partidos. Por eso en la jornada 30 estás deseando, si uno tiene que fallar, que suceda eso. De verdad que no tengo colores. Soy del Sporting y de la selección española: Punto y final.

- Pues ponemos punto y final a la entrevista, salvo que quiera añadir algo.

- Nada, que tengo una mezcla muy extraña porque estoy muy feliz y, a la vez, un poco acojonado. Y además, impaciente. Quiero quitarme la bola del primer día cuanto antes y todavía me queda un mes y pico. El primer programa lo voy a estar repitiendo todas las noches en mi casa.

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