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Terelu, en «Las Campos»: «Fui capaz de actuar como un hombre, sin sentimientos»

Terelu, en «Las Campos»: «Fui capaz de actuar como un hombre, sin sentimientos»

El programa reafirma su éxito y se queda con el 17,5% de la cuota de pantallas: 2,2 millones de espectadores

D�a 28/08/2016 - 17.50h

La señora que trata de vender 3 bragas a cinco euros a Terelu en un mercadillo: «Sin dibujos y grandes. Llevo todas las bragas horrorosas». El churro que al fin se come. La fama, para bien o para mal, el día a día de una madre y una hija que dejan el personaje para mostrarse como personas y... curiosamente, logran personajes todavía mejores.

«Las Campos» han confirmado que su dúo televisivo funciona. Nada menos que 2,2 millones de espectadores se sentaron ante la televisión para ver el programa. Una hipnótica receta de lujo y normalidad en proporciones tan arbitrarias como la propia relación de madre e hija.

Así fue la segunda entrega de «Las Campos» el reality de Telecinco que narra el día a día de Mª Teresa Campos y su hija Terelu.

La segunda ha logrado revelarse como el personaje televisivo de la temporada. La mezcla entre el derroche de seguridad con esa especie de lamento permanente sobre sus circunstancias han logrado crear a una protagonista entrañable. Escenas como la del gimnasio: «Igual salto y me hago pis, yo ya estoy en ese punto», la de su paseo en el mercadillo, mitad estrella de Hollywood mitad vendedora de baratijas en una feria de pueblo, logra crear contrastes atractivos.

«Actuar como un hombre: sin sentimientos»

Terelu que fue «capaz de actuar como actúa un hombre: sin sentimiento», que no esta gorda que «estoy blanda» y que a pesar de su confesa y puntual promiscuidad le «horroriza» el momento en que tras conocer a un hombre sabe que van a llegar a más: «Ni muerta me desnudo», ha logrado con este desnudo televisivo crear un personaje desconocido hasta la fecha.

Es probablemente la mujer más codiciada de España para representar a una firma de dietas o tratamientos milagrosos para bajar peso. «A mí no me importaría ser una bola de billar». Su sobrepeso se lleva buena parte del contenido del programa, aderezado con esa especie de extraño equilibrio entre el cariño y la bordería que desprende el trato con su madre. «Es una cuestión de salud, no de estética», dice una doctora antes de que, ante una mirada inquisitoria de Terelu, su madre puntualice «y de malos hábitos». «Dentro de que hay que hacer una restricción calórica, en tu caso no tanto», dice la doctora, y Terelu mira a su madre como diciendo «¿Ves como dices tonterías? No te lo digo yo»...

Y así transcurre un programa que no acaba de contar nada pero que se vuelve magnético. Saber que Terelu no «oxida bien la grasa», que los paparazzi se cuelan en su vida como en la de una estrella del cine, que las amigas de una y otra protagonista son igualitas que las de nuestra abuela y hermana hacen pasar un rato tan entretenido como absurdo.

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