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Alberto Chicote sobre un propietario en «Pesadilla»: «Está mamao como un piojo»

Alberto Chicote sobre un propietario en «Pesadilla»: «Está mamao como un piojo»

El cocinero viajó a Utrecht para ayudar a Fermín con su restaurante de tapas españolas

D�a 30/09/2016 - 13.35h

Esta semana, «Pesadilla en la cocina» se trasladó hasta los Países Bajos para acudir a la llamada de auxilio de Fermín, que montó en Utrecht un bar de tapas basado en la gastronomía española. Durante años el restaurante funcionó muy bien, pero ahora las cosas han cambiado. La plantilla formada por hijos de emigrantes españoles, que no conocen bien el negocio, las deudas y el descontrol en las cuentas han llevado al Ele al borde del precipicio.

Pero, no todos los problemas se centran en la falta de experiencia de sus camareros y cocineros. El propietario pasa las noches bebiendo con sus amigos y monta su show particular en todos los servicios acompañado por una guitarra. Su espectáculo no permite a los camareros trabajar agusto y el ruido molesta a los clientes, que se marchan disgustados con el servicio y la comida.

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Nada más llegar, Chicote probó la comida y no le gustó ninguno de los platos que degustó. «Las berenjenas se te pegan al riñón y se quedan ahí para siempre», exclamó sobre una de las tapas que sirve el Ele. La cosa no mejoró cuando se puso la chaquetilla y se metió en las cocinas durante el servicio. La cocina era caótica y el dueño no paraba de canturrear con su guitarra. Tan desquiciado acabó Alberto Chicote de oír cantar a Fermín que se vio obligado a expulsarle del restaurante: «Está mamao como un piojo».

Pero, todo empeoró en el siguiente servicio cuando, desesperado por la actitud del propietario, Chicote arrebató la guitarra de Fermín y la lanzó al canal. «A tomar por culo la bicicleta», dijo mientras tiraba el instrumento al agua. El propietario, hundido por verse sin su guitarra, se lanzó al canal para rescatar su apreciado instrumento.

Las mejoras que preparó «Pesadilla en la cocina» (la reforma del local, la carta renovada y los nuevos uniformes) animaron al propietario, que consiguió centrarse en el trabajo durante la reapertura del Ele. Fermín cogió las riendas del servicio cuando la cocina estaba bloqueada, justo la actitud que Alberto Chicote quería ver desde que aterrizó en Utrecht. Solo el tiempo dirá si los consejos del cocinero madrileño servirán a Fermín para reflotar el negocio y saldar su deuda de 60.000 euros con el banco.

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