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Amanda Knox revive en Netflix el crimen sexual que convulsionó al mundo

Amanda Knox revive en Netflix el crimen sexual que convulsionó al mundo

La plataforma de vídeo online estrena en 190 países este documental contado por sus propios protagonistas

Día 30/09/2016 - 09.19h

Para algunos, los ojos azules y cristalinos de Amanda Knox son los de una psicópata sin escrúpulos. Para otros, los de una víctima del sensacionalismo desatado tras uno de los crímenes más mediáticos: el asesinato de Meredith Kercher, una joven británica que se encontraba de Erasmus en Perugia. Condenados y posteriormente absueltos, Knox y el que fue su pareja, Raffaele Sollecito, pasaron cuatro años en prisión. Nueve años después de ese brutal homicidio, Netflix ha decidido repasar la historia de estos acusados en la película documental «Amanda Knox», que estará disponible desde hoy mismo en los más de 190 países en los que opera la plataforma.

Los cineastas Brian McGinn y Rod Blackhurst empezaron a trabajar en este proyecto en 2011. «Estábamos fascinados con cómo una tragedia se puede transformar en algo casi de entretenimiento y cómo pudo generar tantos titulares durante tanto tiempo. Queríamos saber cómo es realmente y cómo se siente la gente que hay detrás de todas esas noticias. Por eso hicimos la película en primera persona. Su persecución, contada por sus propias palabras», cuentan los directores. Por ese motivo, el documental entrevista en exclusiva y casi en formato interrogatorio a Amanda Knox, al acusado Rafaele Sollecito, al periodista del «Daily Mail» Nick Pisa y al abogado italiano Giuliano Mignini. De hecho, este último no quiso hablar hasta que no se resolvió el caso.

McGinny y Blackhurst viajaron a Italia para conocer a Amanda justo cuando salió de prisión, antes de su primer juicio de apelación. «Investigamos y empezamos a hablar con gente para descubrir el motivo de esa fascinación por el caso. Después, en 2014, regresamos buscando material exclusivo, documentos de archivo que nadie hubiera visto antes. Somos conscientes de que estuvimos mucho tiempo sumergidos en un mismo caso, pero queríamos tener la opinión de los protagonistas, aquellos que se vieron reflejados en los titulares. Queríamos darles la oportunidad de que hablen directamente a la audiencia. Así se logra una visión completamente diferente de la que teníamos antes», añaden.

De hecho, desde su punto de vista es más que palpable que Amanda Knox ha reflexionado mucho sobre su historia. Hoy en día es una mujer muy alejada de esa joven que cambió su declaración. «Nunca la hemos oído hablar así. Realmente lo más duro para ella fue volver a su casa en Seattle. Muchos dicen que al salir de prisión su vida vuelve a ser la que era antes. Pero en su caso todo el mundo tenía ideas preconcebidas, pensaban que era una especie de obsesa sexual y se convirtió en una ?celebrity? involuntaria a consecuencia de una tragedia. Eso afectó muchísimo a su integración. Y lo mismo ocurrió con Raffaelle: un día le empujaron por la calle llamándole demonio. Es muy difícil librarse de esta historia», explica McGinn sobre una historia que alcanzó cobertura mundial.

Fascinación criminal

Cuando empezaron a adentrarse en la telaraña mediática en torno a este caso, comprobaron la influencia de las redes sociales y el mundo digital. «Es complicado, se ampliaron las fuentes y eso influyó. En el panorama actual hay menos temas en formato largo o de investigación», argumentan.

Aunque empezaron a trabajar en «Amanda Knox» antes del estreno de «Making a murderer», que reabrió el caso que trataba, son conscientes de que las comparaciones son inevitables. «La gente está fascinada con estas historias. Amanda Know explicaba que a todos les encantan los monstruos, descubrir quién es el bueno y el malo y enfrentarse a sus miedos. Capturan a la gente porque hablando de elementos humanos», concluyen.

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