ABC.es

laGuíaTV

patrocinado por .
Alfonso Bassave: «Lloré como un niño cuando me dieron el papel de Francisco I»

Alfonso Bassave: «Lloré como un niño cuando me dieron el papel de Francisco I»

El actor asegura que recibe más ofertas del extranjero, pese a su triunfo en el papel de Rey francés en «Carlos, Rey Emperador»

D�a 11/10/2015 - 03.50h

En la Historia, por regla general, no hay buenos ni malos (salvo excepciones), sino víctimas de los tiempos que les tocaron vivir. Un ejemplo de ello son Francisco I de Francia y Carlos I de España y V de Alemania. Ambos eran, como dice Alfonso Bassave, «hijos de su época», de una que además era bastante compleja. Interpretar al Rey francés no para de darle satisfacciones. Hablamos con él en la presentación a los medios de «Carlos, Rey Emperador», la novela de la serie de TVE que ha escrito Laura Sarmiento.

-¿Cómo lleva el haberse convertido en uno de los personajes más queridos en las redes sociales?

-No soy mucho de esas cosas. No tengo Twitter, solo Instagram, así que no me entero mucho. De todas formas, tengo que decir que se trata de un personaje muy agradecido. Además, se me permiten ciertas excentricidades, ya que Francisco I no tiene que ser tan austero como eran los Reyes de Castilla.

-Hasta ahora, en las tramas de la serie, hemos visto sus luces, pero ahora se empiezan a ver sus primeras sombras...

-Desde luego. En los primeros capítulos vemos a un personaje confiado, creyendo a pie juntillas que nadie le puede hacer sombra... hasta que llega este joven flamenco. Desde ese momento pasaré de ser el Rey glorioso y disfrutón al humillado y sufriente. ¡Ha sido todo un regalo!

-Salieri y Mozart, Carlos y Francisco. ¿Quién era mejor de los dos?

-Depende de quién cuente la Historia. En Francia, mi personaje fue y sigue siendo muy valorado. Fue el impulsor del Renacimiento en Francia, que admiraba a Leonardo Da Vinci. Hace poco una tía mía ha estado por allí y me dice que hay calles con su nombre, castillos magníficos... Carlos acaparó mucho poder y unió territorios, pero a costa de esquilmar las arcas de Castilla.

-¿Cómo se ha documentado?

-En internet hay mucho material para leer. También he visto varias series de televisión, como «Los Tudor». Lo que pasa es que llega un momento en que tanta documentación llega a saturarte. Lo bueno es saber las grandes líneas y el resto ir llenándolo tú.

-Supongo que la investigación empezó por usted mismo.

-He tenido que ahondar en mi parte más egoísta y caprichosa, y puedo decir que todo esto me ha servido para creer más en mí. Intenté no hacerme pequeño ante actorazos como Susi Sánchez (Luisa de Saboya, mi madre) o Alberto San Juan (Carlos de Borbón). Yo me decía para mis adentros, para convencerme: «¡Que eres el Rey de todos estos!». Me obsesioné con el personaje de tal manera que, cuando me llamaron para decirme que el papel era mío, lloré como un niño.

-¿Hay algo que le ha costado más a la hora de interpretarlo?

-Creerme Rey y justificar sus duras decisiones. Intenté ubicarlo en el siglo XVI, cuando ni existían los derechos humanos. También llevar esos trajes, a veces un poco complicados para poder moverse con libertad.

-¿También habrá tenido momentos para la diversión?

-Como actor es una gozada que te dejen tirar mesas y romper cosas cada vez que el personaje se enfada. Me encanta cuando se sienta en el trono como si lo hiciera en el sofá de su casa.

-Después de tanto tiempo con el personaje, ¿ha encontrado algún punto en común con él?

-Como Francisco, soy muy disfrutón. Me gusta viajar, conocer mundo. Cuando acabé de grabar la serie me fui un mes y medio a la playa y mis amigos me preguntaban: «¿Pero qué vas a hacer tanto tiempo allí?» Y yo decía: pues bañarme, ver bañarse a mi perra, estar con mi gente, leer?

-Francisco I, por lo que cuentan las crónicas, era todo un donjuán. ¿Y usted?

-Supongo que, cuando me interesa, también. La seducción es un conjunto de los sentidos y Francisco los usa todos: el tacto, el gusto? La seducción es un arma, como la inteligencia o la cultura, y yo como actor tengo que utilizarla.

-Tras este «Carlos, Rey Emperador», ¿hay algún proyecto en cartera?

-Acabo de rodar «Que Dios nos perdone», una película de Rodrigo Sorogoyen que comparto con dos monstruos como Antonio de la Torre y Roberto Álamo. Y este pasado verano he participado en una cinta americana que ahora tengo que doblar en Los Ángeles. Así que me quedaré allí una temporada, a ver si se mueve algo de trabajo.

-¿Siente la llamada de Hollywood?

-Como todos los actores, lo que busco son buenas historias, sea donde sea. A mí me gusta mucho España y cómo se vive aquí, así que no me veo 15 años fuera o poniendo copas en Los Ángeles mientras espero a que alguien me dé una oportunidad. Pero es cierto que, actualmente me llegan más ofertas de allí. Y es interesante abrir mercado.

Comentarios