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Estos son los 28 errores de «Narcos» denunciados por el hijo de Pablo Escobar

Juan Pablo Escobar está furioso porque cree que la serie de Netflix muestra una realidad totalmente alejada de la que vivió él y su padre

Día 08/09/2016 - 00.00h

822. La Fiscalía de Colombia

22. La Fiscalía de Colombia
Stephanie Sigman es Valeria Vélez en «Narcos», nombre ficticio para designar a la periodista Virginia Vallejo

«La Fiscalía de Colombia tampoco nos quería ayudar tanto como muestran en la serie. De Greiff, que parecía, pero no era tan bueno. Su oficina estaba totalmente infiltrada por el cartel de Cali. Así como todo el esquema de protección brindado por sus propios agentes. Estábamos en condición de rehenes, secuestrados por nuestro propio Estado, acusados del delito de parentesco. Éramos dos menores de edad y dos mujeres encerrados en una pequeña habitación de hotel».

23. Virginia Vallejo

«¿Virginia Vallejo (que en «Narcos» le han cambiado el nombre por Valeria Vélez, la periodista interpretada por Stephanie Sigman) estaba tan enamorada que rechaza la plata a mi padre? ¡Eso sí que son dos mentiras en una y bien grandes! Mi madre nunca habló con ella después de la fuga de La Catedral. Hacía casi una década que mi padre no tenía contacto con Virginia, que era amante de los jefes del cartel de Cali al mismo tiempo».

24. «El teléfono es la muerte»

«Mi padre al hotel Tequendama no nos envió teléfonos con nadie, usábamos los del lugar. Yo le colgaba cada vez que él me llamaba para protegerlo, pero se volvió caprichoso y se quedaba más tiempo del prudente en la línea, a sabiendas de que sería rastreado. 'El teléfono es la muerte', me dijo toda la vida. Por eso ya no quería hablar conmigo, porque yo le cortaba la llamada. Pedía entonces hablar con mi madre y hermana y se identificaba ante la operadora con sus dos nombres y apellidos, así que sus llamados eran para despedirse, para alargar lo más posible esa última llamada, con la intención clara de ser localizado en lo que él eligió como el día y el lugar para su última batalla en el barrio Los Olivos de su ciudad, Medellín. Mi padre se suicidó, tal y como me lo dijo decenas de veces. Por ello no me sorprendió que el tiro que le quitó la vida fue de su propia mano y pistola, a dos milímetros de distancia de donde siempre me juró que él mismo se lo pegaría. No fue la policía. Carlos Castaño dirigió esa operación final, tampoco participó ninguna autoridad extranjera. Así lo relató el propio Castaño en persona, a viva voz ante mi madre».

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